La participación de equipos israelíes en competiciones deportivas sigue generando disputa entre la sociedad. La resolución de jugar a puerta cerrada el partido de la Euroliga de baloncesto de este martes durante la noche entre el FC Barcelona y el Maccabi Rapyd Tel-Aviv en el Palau Azulgrana no ha dado gusto a diversas organizaciones, que reclaman que el partido no se juegue.









